No puedo aferrarme a ti, ni a tú recuerdo, se que lo comprendes. La vida sigue su curso, sigo mi rumbo con firmeza, al igual que tú. Vamos por la vida, separados, pero con la certeza de que al pensarnos, sonreímos y nos deseamos lo mejor.
martes, 25 de agosto de 2015
martes, 18 de agosto de 2015
Carta
"Sé que tal vez no te importe mucho, pero hoy me dediqué a ordenar en profundidad mi habitación, y encontré en aquella caja los tesoros que cuidaba con tanto celo. Vi nuestras fotos y las cartas que me enviaste y ¿sabes? fue inevitable sonreír.
Sé también que te he pedido que no me busques más, y sé que quizá te parecí un poco exagerada. Sé que piensas que me voy a arrepentir de pedirte eso último, y tal vez tengas razón, o quizá no.
Ya pasamos bastante tiempo en la vida del otro, como para no saber lo que pensamos, lo que sentimos cuando estamos lejos. Ya sabemos lo que nos hace sentir felices, y lo que nos hace sentir tristes o enojados; ya sabemos cómo actuamos cuando queremos fingir que no nos duele dejar de hablarnos y sobre todo, ya sabemos lo que le rompe el corazón al otro.
Esta carta no tiene otro propósito que explicarte por qué te pedí que no me hables más, que no me busques. Y realmente no sé si comprendas mis palabras, si lleguen a darte risa o siquiera les tomes importancia. No sé si leerás el texto completo, no sé si de verdad te importe y quieras leerlo en seguida, o si por el contrario esperes a más tarde cuando no estés tan ocupado, cuando ‘puedas’. Es más, ni siquiera sé si leerás la primera línea.
Todo lo que hemos pasado juntos, me ha hecho mejor y peor persona, y no peor en un mal sentido, sino justa conmigo misma aunque a otros les parezca egoísmo. Tú conoces mi carácter, sabes cuando estoy enojada o cuando digo cosas por decir, sabes cuando algo me lastima. Sabes también que aunque sepa ser fuerte, mi debilidad reluce por las noches, pues mi mente vuela y cae en tu recuerdo; y sobretodo, sabes cuando hablo con franqueza.
Hay quienes dicen que si amas a alguien debes dejarlo ir; hace apenas un par de días era yo quien decía que si dejas ir a quien amas, en realidad no lo amas… porque cuando amas a alguien luchas hasta el cansancio, y aún cansado vuelves a luchar cuantas veces sea necesario. Hace apenas un par de días yo no quería verte partir de nuevo.
Y aunque sea doloroso aceptarlo, el amor no siempre es suficiente. No porque dos personas se amen, significa que estarán siempre juntas, y quisiera explicarte por qué:
Cada persona ama a su manera, y eso de alguna forma está bien. No todos actúan igual, ni besan igual, ni demuestran su amor igual que todos. Aprendimos a aceptar el amor que el otro daba. Aprendimos a aceptar lo que es ser ‘el amor de vida’ del otro. Lo aceptamos y por eso quisimos intentarlo una última vez, y es por eso que terminé escribiendo esto.
El amor no es lo único que mantiene a dos personas unidas, y no porque no sea importante, sino porque el amor es más bien el motivo por el que dos personas deben poner algo más de su parte para demostrar aquél amor.
Cuando amas a alguien le guardas respeto, le guardas admiración, lo cuidas. Cuando amas a alguien y quieres que ese alguien vea en ti el universo, actúas de manera en que sabes que no lo lastimas, respetas su confianza y pones lo mejor de ti para hacerle feliz.
Y apenas en estas líneas ya mencioné varios valores, que demuestran que solo el amor no es suficiente si quieres compartir tu vida con quien amas.
El amor es la motivación para querer estar con alguien, y no simplemente lo único necesario para estar con ese alguien. No sé si me entiendas… espero que sí.
Te pedí no volver a hablarme, porque fallaste a alguna de las cosas que anteriormente mencioné, y tú sabes cuál fue. Y no fue la primera vez que la fallaste, sino que parece ser que te fuiste hasta las últimas consecuencias para ver por tu bien y no por el de ambos. Llevamos tanto tiempo juntos, que sabes lo importante para mí que es confiar en quien amo. No puedo creer que aun así, aun con una promesa de por medio… ignoraras aquello y te arriesgaras a perderme. Es más, quizá la importancia que le diste a mis peticiones para estar bien fue tan mínima, que ni siquiera creíste que habría una verdadera consecuencia.
Y sí, cada quien ama a su manera, pero aun teniendo cada uno su manera, cuando se ama se tiene un objetivo claro: poner realmente de tu parte, para estar juntos. Y es por eso que ahora pongo en duda, que tú realmente me ames.
Si tú realmente prefieres otras cosas que el que yo esté tranquila… no puedes hacerme pensar que me amas.
Y claro, no puedes dejar ir a quien amas… cuando ese alguien también te ama a ti. Pero si ese alguien no demuestra verdaderamente su amor, aun cuando sea por una pequeña acción, realmente no creo entonces que haya motivo para no dejarle ir.
Tal vez un día entiendas de lo que hablo, y no parezca como sientes ahora, una estupidez. Quizá deba resumirlo un poco más si es que no me entendiste:
Si tú me amaras, no estaría llorando ahora por ti, no hubieras supuesto tontamente que tus acciones no me afectan. Si me amaras, habrías cuidado más esta última oportunidad que me pediste, y es por eso que yo no puedo estar con quien cree que me ama, pero probablemente no.
Nos falta mucho por vivir, y fue un gusto ser el amor de tu vida, aunque no precisamente durara toda la vida, como tontamente creí.
Tú tienes una forma de vivir y no estás dispuesto a cambiarla por mí, y yo no te obligaré a que lo hagas, porque eso es algo que simplemente te nace cuando amas.
¿Ahora entiendes? Quizá todavía no. Si es que alguna vez te toca vivirlo, entenderás.
...
Y por último, te amo… te amo tanto que no te obligaré a demostrar si me amas también. Te amo tanto que dejaré que vivas como mejor te plazca y sin rendir cuentas a nadie. Te amo tanto que si dejo de amarte, será para que tú estés bien. Pero también me amo a mí misma, y también me amo tanto que no soportaré un amor a medias.
Al mismo tiempo, quisiera que tú me amaras tanto, que dejarme ir no fuese una opción.
Si es que alguna vez te das cuenta de que yo era más importante que aquellas cosas que haces y sabes que me hieren… si alguna vez te das cuenta de que de verdad me amas más a mí que a todo aquello, sólo entonces si me buscas probablemente ya sea tarde".
lunes, 17 de agosto de 2015
domingo, 16 de agosto de 2015
Y de repente te cae la ficha.
De repente no sabes que pensar, si todas las personas del mundo son asi, o si todavia tener esperanza.
Tres putos años te banque en todas, contandonos lo mas intimo, compartiendo momentoa heemosos y momentos de mierda, ayudandote a hacer realidad tus sueños, haciendo compañia en cada dia que me necesitabas, cada cumpleaños que pasamos los dos solos, regalos presentes, consejos y todo lo puto mejor de mi, todo lo que podia dar, lo di.
Te juro que no queria odiarte, hice todo lo posible por no sentir ese sentimiento de mierda, no discutir, no hablar cara a cara... Que quede un lindo recuerdo de lo q algun dia fuimos.
A ver, si se termino, se termino. No iba a haber vuelta atras.
Ahora me siento la persona mas estupida sobre la fas de la tierra... Realmente ya no se ni que pensar, porque tanto daño... Si ni a tu peor enemigo se lo haces.
Falta de respeto... Y q voy a esperar? Si ni estando conmigo me respetabas?
Lo unico que te pedi al terminar, es por favor respeto. Y te cagaste en todo.
Te cagaste en la persona que mas te dio en todo este tiempo.. Sos un forro. Uno con todas las letras. Ya ni siquiera me sirve la excusa de que sos un inmaduro.
Que seas feliz.
martes, 11 de agosto de 2015
...
Perdona por haberme aferrado a la idea de que un “nosotros” tenía que ser sí o sí. Perdona por haber creído firmemente en la idea de que un “para siempre” podía ser nuestro apellido y perdona, sobre todo, por no haberlo podido cumplir.
Ayer vivía en un presente libre de pasado. Hoy vivo en un futuro muy distinto al que planeé. Un futuro en el que, de repente, no cabe tu nombre. Un futuro en el que muy lejos de coincidir con los sueños que tenía, me zarandea para que me ponga de nuevo en la posición de salida.
Esa parte que perdí: Yo.
La misma que, a fuerza de quererte tanto, fue olvidándose de las reglas del juego. Aquellas en las que dabas para recibir y apostabas para ganar. Las reglas en las que invertías todo lo que tenías porque, creías, el riesgo de perderlo todo no entraba dentro de las posibilidades.
Aquellas en las que endeudarte y que embargaran una parte de lo que eras no tenía lugar entre las alternativas, esa parte que decidió arriesgarlo todo para que tuvieras lo mejor, o solo te sintieras mejor.
Lo aposté todo.
Puse todo lo que tenía en tus manos. Puse en ellas mis sueños contigo, un futuro a tu lado y el compromiso más importante de todos: un lucharé hasta el final. Un final que, por suerte o por desgracia, ha llegado para deshacer las expectativas que ya no estábamos cumpliendo.
Porque no, ya no llegábamos a la altura de lo que un día fuimos, ni a la altura de lo que los dos nos merecíamos que fuera, no se realmente que nos paso, se fue todo tan rápido, que me gustaría volver atrás, solo un instante. un momento, regresar al día en que te conocí, ese día en el que me miraste, te mire, y sabia que había algo en ese desconocido que me iba a hacer muy feliz.
Siento sentir aún tu último abrazo. Siento soñarte sin querer, despertarme con la respiración entrecortada, que se me desgarre el alma y que cada uno de tus recuerdos me arañe el corazón. Porque sí, ya llegas en color sepia, difuminado en nitidez y provocándome suspiros cargados de algo muy diferente a lo que alimentaba los primeros que escuchabas cerca de tu oído.
Pena.
La de que no haya podido ser. La de que nos mereciéramos algo mejor. La de que la felicidad no casara con nosotros y la de que todas nuestras virtudes no fueran suficientes para compensar lo que nos estaba pesando mucho más.
Lo que no éramos, o lo que ya dejamos de ser, lo que simplemente ya no es.
Y ahora, y comenzando a ser consciente de la suerte que he tenido de que aparecieras en mi vida, lloro cada recuerdo mientras me despido de ellos diciéndoles “me alegro de haberos vivido”. Porque sí, he tenido suerte.
Suerte de haberlos coleccionado a tu lado. Suerte de haberlos sentido e, incluso, suerte de que a día de hoy puedan formar parte de mi memoria, y se que cuando esto pase, los recordare con toda la felicidad del mundo.
Aunque duela.
Aunque duela tanto.
Porque cómo se supera. Cómo se supera un “no ha podido ser”. Cómo se supera lo que no hubieras querido tener que superar jamás. Superar un “lo di todo, pero no funcionó”.
A ver, explícame cómo, me cuesta demasiado, necesito algo rápido, algo que no me haga tantas vueltas en la cabeza. Porque me gustaría un atajo.
El atajo para dejar de sentir el dolor de la pérdida y, al mismo tiempo, la confusión de esta extraña recuperación.
Quiero el atajo para volver a sonreír sin esforzarme, quiero un atajo para olvidarme de que pudiste darlo todo y no lo hiciste.
Y se que aprenderé mucho de estos errores, pero me gustaría mas, que esos errores no fueran tan dolorosos.
Si encuentras a alguien mas que te haga feliz, espero de corazón, que las cosas vayan bien, y que si algún día necesitas algo, te estaré apoyando.
Se que quizá a tu lado encontrare ese apoyo, pero esta vez, ya, sin que mi piel sea de tus manos.
domingo, 9 de agosto de 2015
lunes, 3 de agosto de 2015
Y a veces, se me da por escribir... Pero cuado termino el texto, y lo leo, me doy cuenta que lo que siento simplemente no se puede transmitir con palabras, y quedo finalmente desconforme.
El otro dia...lei mi diario intimo, me acorde que antes de vos, tambien estube enamorada.... Simplemente deje de escribir aquel dia, en que me habia convertido en un puñado de ilusiones, ni mas, ni menos... Hacia dos meses que saliamos, estaba feliz, y muy ansiosa de hacer el amor... Y nunca mas escribí nada en el. Te he escrito infinidad de cartas, me acuerdo q un dia la lleve conmigo, y te acompañe a la terminal, en un abrazo meti la carta en tu bolsillo y luego te sorprendiste al leerla.
Siempre la novia perfecta, siempre estan tan conformes con todo de mi. Tan conformes q jamas se quedan, que jamas me cuidan, que jamas me valoran.
Y siempre la frase de cabecera, sos demasiado buena para mi...
Y es que solo se trataba de tomarme de la mano y que seamos felices, pero era tan difícil para vos, simplemente dejarte llevar. No querías que nunca, nadie mas te sujete, era como una fobia a que te amarren de nuevo, a que te digan como actuar.
Pero cuando uno ama, nada de esto existe. Simplemente ama.
Y Simplemente tenias razón, era demasiado buena para vos. Al fin y al cabo merezco ese sentimiento que teníamos cuando cumplíamos dos meses y que narre mas arriba... Merezco ilusiones y felicidad. Y en el ultimo tiempo no fuiste mas que decepción y llanto.
Es una lastima que lo dejaras pasar. Como tantos.