lunes, 31 de enero de 2011
lunes, 24 de enero de 2011
jueves, 20 de enero de 2011
Abrazarse al dolor no nos deja brillar.
Me trago tus mentiras, tus palabras y acepto sus verdades, las de ella.
Te mato en mi alma, en mis recuerdos (todos los buenos), en mi corazón.
Parece el final, pero este ya empezó hace rato...
No hace falta que te lo cuente, vos lo sabes mejor que yo.
Es el comienzo de algo,
como quien diría punto y aparte, borrón y cuenta nueva.
Te mato en mi alma, en mis recuerdos (todos los buenos), en mi corazón.
Parece el final, pero este ya empezó hace rato...
No hace falta que te lo cuente, vos lo sabes mejor que yo.
Es el comienzo de algo,
como quien diría punto y aparte, borrón y cuenta nueva.
lunes, 17 de enero de 2011
Creer o reventar, así de simple.
La copa inventada volvía a vaciarse, a calentarse, y luego se volvía llenar. No sé cuantas veces ocurrió aquella noche.
No era nada que pudiera sorprenderlo, o que no pudiera controlar.
Vino a buscarme la sensación de seguridad. O quizás , mejor dicho yo fui a buscarla a ella.
Entonces, me sentí bien, por unos segundos.
La copa ya estaba vacía y la sangre comenzaba a contarle los susesos de la noche anterior.
Era yo misma, aunque en realidad ya no me conozco.
Después en todo caso puede aparecer el insomnio, el hambre o la culpa. Depende.
Depende de si llueve o esta soleado, depende de si el sol me da en la cara o en la espalda.
Podía sonreír y hasta sorprenderme a mi misma.
Podía hasta planear cosas. Aunque eso sí, sin emoción alguna.
Me escondí en el baúl de los juguetes y vomité todo lo que no pude decirte.
Estoy odiando todo últimamente. El futuro, el presente y el pasado.
Voy a salir a tropezar, me cansé de hacer equilibrio sobre esta cuerda donde me tambaleo, dos, tres, cuatro..
Febrero y se termino lo que de daba.
Otra de mis incompletudes que no me deja cerrar el cajón.
Se viene el estallido, lo aseguro.
..y qué? a mi me importa el anillo de plástico que tengo en el dedo meñique, por ejemplo.
No veo el amor por ningún sitio.
Empiezo a leer entre lineas, una y otra y otra vez.
Dame mas palabras, quiero resolver el acertijo..
No era nada que pudiera sorprenderlo, o que no pudiera controlar.
Vino a buscarme la sensación de seguridad. O quizás , mejor dicho yo fui a buscarla a ella.
Entonces, me sentí bien, por unos segundos.
La copa ya estaba vacía y la sangre comenzaba a contarle los susesos de la noche anterior.
Era yo misma, aunque en realidad ya no me conozco.
Después en todo caso puede aparecer el insomnio, el hambre o la culpa. Depende.
Depende de si llueve o esta soleado, depende de si el sol me da en la cara o en la espalda.
Podía sonreír y hasta sorprenderme a mi misma.
Podía hasta planear cosas. Aunque eso sí, sin emoción alguna.
Me escondí en el baúl de los juguetes y vomité todo lo que no pude decirte.
Estoy odiando todo últimamente. El futuro, el presente y el pasado.
Voy a salir a tropezar, me cansé de hacer equilibrio sobre esta cuerda donde me tambaleo, dos, tres, cuatro..
Febrero y se termino lo que de daba.
Otra de mis incompletudes que no me deja cerrar el cajón.
Se viene el estallido, lo aseguro.
..y qué? a mi me importa el anillo de plástico que tengo en el dedo meñique, por ejemplo.
No veo el amor por ningún sitio.
Empiezo a leer entre lineas, una y otra y otra vez.
Dame mas palabras, quiero resolver el acertijo..
martes, 11 de enero de 2011
Vómito de verdad
Noche de festejos, de fuegos artificiales, mucha comida, familia y alcohol.
Noche de quemaduras y empachos en el peor de los casos.
Pero si hablamos de mi, nada podía salir bien.
Me desperté con ganas de verlo, una vez más.
Siempre odie año nuevo, desde aquella vez.
Es como obligarme a estar feliz, a pasarla bien, cuando en realidad
solo hay una seguidilla de eventos desafortunados.
Un presentimiento.
Recuerdo tu cara de soberbia, fumando un cigarrillo.
La perfección no existe y mucho menos en vos.
Acepte tus defectos y con ellos aprendí a convivir, jamás pensé en dejarnos. Creo que esa es la mayor diferencia entre nosotros.
Y una cosa trae aparejada la otra.
Ultimamente dejabas mucho que desear, sabía que el tiempo iba a saber como hacerte fallar.
Y así fue.
Me daban bronca tus monólogos de sabelotodo, en los que me ponías bien en claro, que perderme no iba a ser una gran eventualidad.
Me volví loca, quería que fueras el de siempre, el que en vez de decirme que no había que ser media naranja porque te sacaban el jugo, me dijera cosas como me cambiaste la vida, o ojalá la eternidad nos quede chica.
Decías que yo era muy dependiente o algo así,
pero a caso en una pareja no se habla de UNO en vez de DOS?
Quizás ese fue mi error, yo pensaba en nosotros, y vos pensabas sólo en vos mismo.
Vos ya no eras ese, o quizás sí, pero con distintos sentimientos.
Eso me alteraba aun más, sentía el desequilibrio.
-Te adoro reina, disfruta el momento, dale!. dijiste esa noche.
Y así, como un flash todo se acabó.
Decepción, y más de la que podes imaginar.. Respeto hacia mi que perdiste por completo.
Puedo haberme equivocado, puedo haber hecho no sé, cualquier cosa aquella noche.
Pero estoy segura, seguriiiiisima que yo no merecía esto.
Jamás voy a entender porqué lo hiciste.
Para mí era una pelea del montón, una más de las tantas.
Lo arruinaste una vez más.
No pensaste en nada, ni en los planes, ni en el futuro, ni mucho menos en mi.
Ella fue tu prioridad una vez más. Me dejaste sola una vez más. La llevaste a tu cama una vez más.
Me encantaría poder comprender un poco de todo esto.
lunes, 10 de enero de 2011
Colección: Refugio
Había una vez un refugio, hermoso e indestructible.
Cada vez que algo malo ocurría él estaba allí.
Ella corría hasta quedar encerrada en esas cuatro paredes, en ocasiones permanecía dentro durante días, meses e incuso a veces durante años.
Cada vez que algo malo ocurría él estaba allí.
Ella corría hasta quedar encerrada en esas cuatro paredes, en ocasiones permanecía dentro durante días, meses e incuso a veces durante años.
Ahí la niña se recuperaba, curaba todas y cada una de sus heridas y luego lentamente borraba las cicatrices.
Se sentía mejor que nunca adentro de aquel refugio, protegida, aislada de todo y de todos; parecía como si nada pudiera hacerle daño allí.
Se sentía mejor que nunca adentro de aquel refugio, protegida, aislada de todo y de todos; parecía como si nada pudiera hacerle daño allí.
Ese era su lugar en el mundo, su isla desierta, no había ninguna duda de eso.
Era raro pero la puerta siempre estaba abierta para la niña, que pronto fue creciendo y convirtiéndose en una mujer. Todo fue cambiando en su vida y a su alrededor.
A veces ella caía, y cada vez que lo hacia, se hundía en un mar de lamentos, en un pozo, en un abismo.
A veces ella caía, y cada vez que lo hacia, se hundía en un mar de lamentos, en un pozo, en un abismo.
Había una sola cosa que parecía no cambiar a pesar del paso del tiempo, el refugio. El único que seguía ahí, junto a ella.
Cuando aquella mujercita no tenía fuerzas para poder seguir, quedando totalmente inmovilizada, era entonces cuando él la tomaba de la mano, no la dejaba caer y caminaba a su lado siguiéndole los pasos.
Como explicar el calor que ese refugio emitía, la belleza de sus colores, la armonía de sus olores, parecía música interna. Y como describir la calma que la muchachita sentía al entrar en él, la alegría, la protección. ¡Era tan hermoso! ¡El mejor de todos los refugios! , aunque nunca fue perfecto.
En otoño sus paredes comenzaron a descascararse, un olor a humedad lo invadió por completo, la música era lúgubre. Se convirtió repentinamente en un lugar sumamente desagradable.
Ya con veinte años resolvió comenzar a reconstruirlo, para devolverle de alguna manera todas las cosas que él le había dado.
Inició pintando las paredes de un azul intenso, dejando atrás aquellas tonalidades descoloridas, luego abrió las ventanas y lijo la puerta. Cubrió el suelo con una alfombra afelpada, la más suave de todas, roció cada rincón de aquel añejo lugar con el perfume más exquisito de todos. Sobre las paredes frescas posó algunos cuadros, fotos y hasta escribió algunas frases.
Era de noche cuando por fin terminó su ardua tarea, había quedado perfecto, parecía el mismísimo paraíso, pero a pesar de esto la gente seguía cruzando la calle cada vez que pasaba por aquella esquina, algunos la llamaban loca, otros la miraban de reojo, pero nadie la comprendía. Se había cansado de las críticas, la hermosa mujercita.
Un domingo lluvioso de septiembre para ser más precisos, ella explotó cansada de luchar por la misma causa, se rindió, sin remedio alguno. Abrió la puerta principal con lágrimas en los ojos y vio su refugio lleno de gente, de mujeres, todas miraban sorprendidas el azul de las paredes, admiraban aquella suave música y se enamoraban de aquel irresistible aroma.
La lluvia nunca cesó, todo se había derrumbado, el árbol había sido cortado de raíz, ya no había melodías. Se convirtió en el refugio de muchas mujercitas y a veces se escucha un llanto de bebé.
Ella todavía hoy lo sigue admirando, lo sigue llorando, lo sigue buscando, jamás podrá olvidarlo, todavía le escribe, lo recuerda, lo piensa. Muy pocas veces lo encuentra. Siempre van a estar juntos en algún plano de la realidad o de la fantasía.
Atemporal, Inigualable.
Atemporal, Inigualable.
domingo, 2 de enero de 2011
Lastimera
Mi boca se mantuvo cerrada, mis labios quedaron sellados negándose a recibir algo más.
Tu voz resonaba en mi cabeza a cada segundo, tu mirada calaba hasta lo más profundo de mis huesos,
tu reflejo solo podía provocar repulsión hasta el rincón más desapercibido que podía encontrarse en mi cuerpo y mi alma solo pedía a gritos morir de una vez por todas.
"¿De verdad quieres esto?" Te oía reclamar en mi mente "
¿Estas dispuesta a seguir humillándote de esa manera tan lastimera?. Esto no te hace bien,
¿Tan mediocre eres? ¿Tan conformista? Lamentable. Y después te quejas de ser invisible
y que nadie toma en cuenta. ¿No te mostré nuevamente esta mañana tu realidad?
¡Patética!
Tu voz resonaba en mi cabeza a cada segundo, tu mirada calaba hasta lo más profundo de mis huesos,
tu reflejo solo podía provocar repulsión hasta el rincón más desapercibido que podía encontrarse en mi cuerpo y mi alma solo pedía a gritos morir de una vez por todas.
"¿De verdad quieres esto?" Te oía reclamar en mi mente "
¿Estas dispuesta a seguir humillándote de esa manera tan lastimera?. Esto no te hace bien,
¿Tan mediocre eres? ¿Tan conformista? Lamentable. Y después te quejas de ser invisible
y que nadie toma en cuenta. ¿No te mostré nuevamente esta mañana tu realidad?
¡Patética!
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