viernes, 27 de mayo de 2011

22/05/11 (una victima total de tus antojos)

Solía decir fuerzas todo va a estar bien mientras hacia una chocolatada (siempre primero la leche y después el nesquik), ella se subía a la mesada y lo observaba desde cerca. Era raro que estuvieran tan juntos, él decía necesitarla; y ella se reía mientras lo decía.
Él contaba que entraba a su página de vez en cuando, sólo para mirar sus fotos, que la pensaba día y noche, que no podía llamarle (a pesar de que aquel día lo había hecho), que extrañarla se le hacia costumbre y que le agradecía una vez más que lo escuche, que lo sostenga, y le seguía repitiendo lo genial y autentica que era. Ella solo callaba.
Otra vez él había podido manipularla, otra vez él la tenía donde quería y cuando quería.
Porque no come ni deja comer.
Le contó también lo doloroso que fue haberse separado de ella, que hubiera querido seguir hasta que la eternidad les quede chica. Ella sonrió una vez más , le dio un beso de esos que humillan a la soledad, y se fue, sabiendo que todo lo que había escuchado eran no más que mentiras, que quizás eran verdades pero con fecha de vencimiento.. desde que todo termino, la depresión no hizo otra cosa que hacerse presente aunque jamás se lo dijo aquella noche. El estaba muy bien acompañado (en teoria).
Volvió a llamarla una y otra vez. Ella un mar de ilusiones, llanto, emoción.
Como viendo el futuro sabia que no iba a durar mucho, lo conocía de P a PA y mientras tanto él otra vez la dejaba sola, otra vez emprendía ese viajecito otra vez con excusas, otra vez con chamuyos elegantes le pintaba el mundo al revés. Rocío solo quería dormir, y él no paraba de decir lo contento que estaba, lo feliz que lo hacia volver a aquella relación formal.
Él la hacia sentir desdichada, dependiente, miserable, arrastrada.
La confianza jamás iba a poder recuperarse. El amor se termino, o al menos eso prefieren pensar, decirle a terceros, convencerse de que es así, y quizás en verdad lo sea, ¿Quién sabe?

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