sábado, 18 de abril de 2020
R.A
Eramos amigos, dos amigos que se conocen en las peores circunstancias conocidas.
LLego tarde, a esa hora donde la mente pide y dice basta por favor, esa hora donde el cuerpo no puede mas.
Llega, se sienta y me dice que le duele, que no da mas.
Lo miro, desde mi silla, desde lejos.
Cancer. (Pienso, no lo digo).
Podria haber recetado un inyecyable, y ya. Pero no, con el no.
Pedimos estudios de todos lados, buscabamos ese maldito cancer y lo encontramos.
Lloramos juntos tomados de la mano.
Gracias amiga mia, dijo. Y lo vi irse, sabiendo lastimosamente que volveria.
En estos dias volvio, llegue a su habitacion con esa estupida sonrisa de que nos volviamos a ver. El no estaba contento, no tenia sonrisa y no queria hablar conmigo.
Me falta el aire, no puedo respirar me dijo, pero nada mas.
Ya no nos tomamos de la mano, ni charlamos como antes.
Ayer le pregunte si queria saber que era lo que estaba pasando con su pulmon y me dijo que no, como quien sabe y espera lo peor, pero ignora la realidad.
Hoy, estaba un poco mejor, sin tanta falta de aire, me hablo un poco mas, no mucho. Solo lo justo y necesario para corromperme sin quererlo. Cuanto falta para que mejore? Preguntó.
Me quede en silencio, y comence a decir cosas que no recuerdo, nadie te enseña a comunicar esas cosas. Nadie te enseña a resignarte a perder a un amigo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario