Uno es preso de sus actos y esclavo de sus palabras. Así estoy entonces durmiendo con el enemigo, con tal de no dormir sola otra noche más. Me despierto, él duerme. Miro el techo, como tantas otras veces, como tantas otras lo han hecho en aquellas mismas sábanas. Y me siento especial por estar en su vida ahora y por algunos segundos más, algún día había pensado que ibamos a casarnos, solo porque aquel mediodía se destapo un vino y nos cayo del cielo n corcho.
Ahora tengo la certeza que jamás va a pasar, ya no soy protagonista de nada, solo de mi historia y el era pasado. ES.
Me dijeron que no use las afirmaciones en pretérito, pero tengo esa manía como también morderme el labio y los puntos suspensivos. Los finales no son mi fuerte, creo que habría que empezar por saber que significan, y esas son cosas que usualmente no me pregunto.
Solo me pregunto que hubiera sido si... y me remito a que en el presente no tengo ni un poquito del drama que tanto me gusta. Entonces, lo busco, lo invento, lo actúo. Y te escondo a vos bien abajo de mis debilidades para no caer, para no pedirte que vengas, para no morirme cuando hablas y me resucitas, egoísta.
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