sábado, 4 de diciembre de 2010

Amigas

Y Catalina me dijo: descorchemos un champagne esta noche, festejemos.
Con mi mejor cara de feliz cumpleaños y sabiendo que siendo las 12 me agarra la típica depresión de viernes por la noche, le dije que sí.
Lo vi como cinco veces luego, me bañe pero al instante, sin darme cuenta ya estaba tapada, acostada y cerrando los ojos, en pocision de irme a dormir.
Entonces tocaron el timbre.
Me levante, me vestí, y nos fuimos. Te juro que no pensé en vos, hacia meses que no podía parar de pensarte.
Llegamos a destino, y detrás del alambrado cantamos canciones.
Tomamos dos frizze y descorchamos el susodicho champagne, seguido de conversaciones filosóficas
acerca de la vida, de mi, de vos, de ello de aquello.
-Sí, yo creo que titularía mi vida como.. Yo y mi inseguridad, más allá creo que ese es el fin y el comienzo de todas mis problemáticas.
Hablamos también de la temerosa niña de trece años que no comía, de equivocaciones de padres, de amigas,de la vida en si misma.
Bailamos otro rato, y escuchamos a Mario Luis.. que coreaba, como pude amarla si hoy la odio tanto...
Somos especiales, somos un peligro. Y eso me gusta de nosotras.
Me gusta que disfrutemos de las mismas cosas, de las mismas andanzas,
y no caer más en la rutina de a las 3.00 en la puerta de uma.
Ayer estuvimos como quisimos estar, extrañaba eso.

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